Chimeneas y contraseñas: Pinillos, una naviera legendaria.

Pinillos reducidaMiguel Martínez de Pinillos y Sáenz de Velasco, un riojano oriundo de tierra de Cameros (allá por donde el río Iregua busca su camino hacia el Ebro), mantenía en 1835 actividades mercantiles en la bulliciosa y comercial ciudad de Cádiz, desde donde inicia sus negocios navieros en 1840 con una brickbarca llamada CASTILLA. Poco después adquiere las fragatas APOLO y MINERVA y a partir de ese momento la historia de los Martínez de Pinillos como navieros, pasa a escribirse con mayúscula. A finales del siglo XIX, y con los primeros veleros más que amortizados, los relevos generacionales se suceden e inician la compra de los primeros vapores con los que consolidan líneas regulares hacia América. Más tarde llegan los trasatlánticos mixtos de carga y pasaje, reforzando su presencia en los puertos del Golfo de Méjico, y Caribe. Y a primeros del siglo XX inauguran servicios a Sudamérica. Los negocios navieros pasan por diversos accionariados y nombres societarios, y los buques de Pinillos son ya conocidos en los puertos americanos y de lejano oriente. Espléndidos barcos como el CATALINA, el CONDE WIFREDO, PIO IX, MANILA, CÁDIZ, BARCELONA, o los PRÍNCIPE DE ASTURIAS y VALBANERA, con trágicos finales para ambos.

Pasadas ciertas vicisitudes financieras, la primera guerra y la crisis mundial, los Pinillos se reinventan y crean la naviera Líneas Pinillos en 1923, con la que fijan sus intereses en los tráficos fruteros con Canarias. Es la era de las primeras motonaves SIL, EBRO, TURIA o DARRO.

En 1940 se crea la Cía. Marítima Frutera, con la que consolidan su negocio en el cabotaje Península-Canarias, y gracias al programa de construcciones navales de Elcano, la flota aumenta con las motonaves SEGRE, ESLA, TAJO, GENIL, o JÚCAR. Ya en los años 70 el sistema de transporte por contenedor se abre paso. Esta idea novedosa importada gracias a los Pereda de Santander a través de la alianza Odiel-Sealand, obliga a los Pinillos a modernizarse. Con ello empieza la fase de contenerización en los tráficos de cabotaje a las islas.

Líneas Pinillos adapta algunos de los buques fruteros que tiene en flota y los convierte en porta-contenedores puros. Adquiere de manera directa o a través de sociedades otras unidades como el JALÓN o GUADALQUIVIR. La especial influencia que los cargadores canarios ejercían en la planificación de la naviera, hace que los Pinillos pongan especial empeño en mantener los tráficos fruteros con la península adaptando las bodegas de sus barcos con un sistema de ventilación novedoso. La aparición del contenedor isotermo con sistema de refrigeración “conair”, proporciona a la compañía una solución logística para el transporte de cargas perecederas  entre los -26° y +16°. Corren ya los años 80 y la naviera sortea como puede las crisis navieras y financieras de la época. Además, la aparición de los buques ro-ro como nuevo sistema de carga y transporte que camina paralelo al contenedor amenazan la hegemonía de las navieras de cabotaje tradicionales. A través de nuevos accionariados que insuflan aire a la gerencia, se construye en Holanda el que sería el último porta-contenedores puro bajo la contraseña gaditana, el CARMEN DOLORES H. , que junto al FRANCOLÍ, serían los últimos buques comprados antes de ser vendida al Grupo Boluda.

Con este consorcio de empresas valenciano finaliza así la trayectoria de la que es posiblemente la naviera más antigua de España.

Fuente consultada: Naviera Pinillos en Buques.org

 

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